Las fiestas de Santa Ana se celebran en Salafranca desde el año 2001 el fin de semana posterior al 26 de julio, onomástica de la santa. Las celebraciones populares tienen lugar en torno a la ermita homónima del siglo XVII, que fue cedida por la familia Sellés al ayuntamiento de Sant Joan d’Alacant, procediéndose a su restauración en los años 90. Con motivo de su inauguración y bendición en 2001, un grupo de vecinos de esta barriada decidió celebrar desde entonces una fiesta anual en honor de Santa Ana, convirtiéndola así en la fiesta de Salafranca. Ese año por primera vez se celebró una romería desde la iglesia con la nueva imagen de Santa Ana que fue llevada sobre unas pequeñas andas hasta la ermita, acompañada por muchos vecinos, música y representaciones festeras. Allí se bendijo la ermita y seguidamente tras una misa, se sirvió un refrigerio estival a los presentes mientras la música y las danzas típicas acompañaban y animaban el acto.

Desde entonces quedó instituida la fiesta y poco a poco se fueron añadiendo algunos actos como la cena de sobaquillo o “cabasset”.

Ermita Santa AnaEn la actualidad, la celebración consiste en varios actos como la mencionada cena en la noche previa a la fiesta, a la que asisten vecinos y festeros de Salafranca, Sant Joan y otros lugares y en la que no falta nunca la música nocturna para amenizar y divertir a los asistentes. También hay varios juegos para los niños.

Pero por supuesto el acto central es la romería dominical que desde la iglesia sigue recorriendo el camí del cementeri y de Serení para llegar hasta la ermita con la imagen de Santa Ana acompañada por la música, festeros y vecinos. Una vez allí, y tras la misa, se sirve la merienda-cena veraniega, tan adecuada para apagar la sed del sofocante calor estival.

Salafranca¿Sabías que…?

Santa Ana es la madre de la virgen María según los Evangelios. Se desconoce mucho sobre su vida pero alcanzó gran devoción en el mundo cristiano. Según la tradición ella y su esposo San Joaquín, no podían tener descendencia ante lo cual prometió que si el cielo le concedía la gracia de tener hijos, los consagraría a la vida religiosa. Finalmente de ellos nació la Virgen María, concebida sin pecado original, según la tradición cristiana y el dogma de la Iglesia Católica.

Se la representa como una mujer en ocasiones de avanzada edad, portando de la mano a la Virgen María representada como una niña. Su fiesta, el 26 de julio, también recuerda a su esposo San Joaquín. Algunos comisionados propusieron celebrar también a San Joaquín y adquirieron una imagen del santo para llevarla en la fiesta.