La imagen que presenta hoy este enclave solitario dista mucho del que mostraba a mediados del siglo XVIII. En aquella época la finca disponía de amplios jardines rodeados de una fértil huerta que alcanzaba una extensión de 154 tahúllas, que equivalen a unas 17 hectáreas actuales. 

Finca Morote
En la bodega de la finca, la familia Varcárcel durante años se dedicó al cultivo de la vid, produciendo en sus bodegas el mejor vino, el Fondillón, que luego sería vendido a varios países. Barricas de vino alicantino de la Finca Morote (Orgegia, Alicante)

La vivienda está compuesta por tres plantas que permitían compaginar las funciones agrarias con las refinadas necesidades domésticas de la nobleza. La planta baja conserva el suelo realizado con losas de piedra. Al piso principal o planta noble se accede por una imponente escalera de sillería, con una barandilla de hierro decorada con racimos de uva que acompañan a una corona.

El segundo piso estaba destinado a la cambra y almacén de las cosechas agrícolas. El aljibe, el secadero y la bodega se encuentran en un semisótano, constituyendo una de las bodegas más grandes que se conservan actualmente en todo el territorio de la Huerta de Alicante.

Así nos describe Die Maculet, sus propietarios más ilustres fueron la Princesa Pío de Saboya y Marquesa de Castel Rodrigo, Dña. Isabel María Pío junto con su marido D. Antonio Valcárcel. Aquí pasaron largas temporadas desde mediados del siglo XVIII hasta el fallecimiento de D. Antonio en 1790. Tras la muerte del matrimonio ésta y otras importantes propiedades fueron heredadas por su hijo D. Francisco de Paula Valcárcel, que curiosamente no era el primogénito.

D. Antonio Valcárcel Pío de Saboya, Príncipe Pío, Marqués de Castel Rodrigo y Conde Lumiares, era hijo mayor del matrimonio, pero dadas las continuas desavenencias con la familia no fue el principal beneficiario del legado, aunque sí conservó sus títulos y el uso y disfrute de La Princesa. Este episodio fue el precedente de un linaje muchas veces relacionado con rencillas familiares, disputas por herencias y hasta un asesinato, que han conducido a La Princesa a su actual estado de olvido y decadencia. Que el destino nos devuelva sus días fértiles de vino y rosas.

¿Sabías que…?

Dña. Isabel María Pío de Saboya y Spinola (1719-1799) fue Condesa viuda de Fuensalida, Grande de España y miembro de una de las más influyentes familias italianas al servicio de la corona española. Dña. Isabel se casó en segundas nupcias con D. Antonio Valcárcel y Pérez Pastor (1718-1790), Caballero de la Orden de Santiago y miembro de una familia noble de alcaides y regidores perpetuos del castillo fortaleza de Hellín (Albacete), por aquel entonces perteneciente al Reino de Murcia. En 1776 la inesperada muerte del Príncipe Pío, D. Gisberto Pío de Saboya, hermano de Dña. Isabel, la convirtió repentinamente en Princesa Pío de Saboya y Marquesa de Castel Rodrigo. El matrimonio entre Dña. Isabel y D. Antonio daría hasta 10 hijos de los cuales sólo cuatro, llegaron a edad adulta; Antonio, Antonia, Francisco de Paula y Mª Luisa.

D. Antonio Pío Valcárcel de Saboya, Conde de Lumiares, además de sus labores como historiador y arqueólogo, continuó el negocio de su padre vinculado a la actividad productiva y comercial del vino hasta su muerte, en 1808. Las bodegas de Fabraquer fueron muy importantes en cuanto a la producción de vino fondillón, ya que en 1791, contenían 54 toneles en 3075 cántaros de vino. El Conde Lumiares y su señora Dña. Tomasa Pascual de Pobil y Sannazar, hija de D. Juan Pascual de Pobil y Rovira se trasladarían a La Princesa, pasándose a llamar la finca El Jardín del Príncipe Pío. Tras la muerte del Conde y de sus hijos varones, muerto el último en 1812, su hija Dña. María Concepción Valcárcel y Pascual de Pobil, Baronesa viuda de Benifayó reclamaría la hacienda y todas las posesiones. Este hecho provocó un cisma en la familia ya que otra mujer lucharía también por la herencia. Se trataba de su prima Dña. Mª Antonia Roca de Togores y Valcárcel (1790-1870) hija de Dña. María Valcárcel Pío de Saboya y D. Juan Roca de Togores y Escorcia, Conde de Pinohermoso, quien resultó finalmente benefactora de toda la herencia ya que era esposa y sobrina de D. Francisco de Paula Valcárcel y Pío de Saboya, heredero directo de las posesiones de la Princesa Pío.

Finca La Princesa
Detalle de la escalera de la Finca La Princesa (Sant Joan d’Alacant)

Pero la fortuna de Dña. Mª Antonia finalmente acabó truncándose, en 1870 perdió la vida en la ciudad de Madrid, al ser apuñalada en sus aposentos. Toda la herencia pasaría a sus sobrinas, Dña. Rosa y Mª Luisa Pascual de Bonanza y Roca de Togores que eran las hijas de su hermana Dña. María Roca de Togores y Valcárcel casada con D. Miguel Pasqual de Bonanza y Vergara. Tras el fallecimiento de Dña. Rosa, en 1884, testa su hermana Dña. Mª Luisa que finalmente tras su muerte en 1904, pasará todo el legado testamentario a sus doce sobrinos, incluyendo la finca La Princesa.

A partir de 1905 la hacienda fue comprada por Dña. Emilia Moltó, viuda de Visaus. Durante los años de posguerra, la vivienda sirvió de alojamiento provisional a los soldados italianos del régimen fascista hasta 1944. En la vivienda aún existen los grafitis de ese periodo.

Un año después La Princesa fue comprada por D. José Ramón Mira, propietario a su vez de la finca Abril, quien segregó la propiedad en dos terrenos. A causa de impagos en la hipoteca, la finca salió hasta dos veces a la venta en pública subasta. La primera en 1951, por valor de un millón quinientas mil pesetas, y la segunda subasta fue un año después, por valor de un millón ciento veinticinco mil pesetas. En este momento la finca tenía 162 tahúllas de cultivo de algarrobos y almendros y una balsa con derecho a riego del agua proveniente del pantano de Tibi.

La Princesa
D. Paco, casero de la Finca La Princesa

La finca fue comprada por D. José Luis Comenge Alonso y su mujer Dña. Eloísa. En 1953 el matrimonio remodela la vivienda, “instalando un transformador de Alta Tensión que permitía el bombeo de riego y suministro de luz”. Posteriormente la propiedad fue vendida al urbanizador D. Pascual Moreno Giménez, quien ha fallecido recientemente.

Hoy en día La Princesa se encuentra desocupada. En lo que fueron las antiguas cuadras, encontramos las viviendas de los caseros. Gracias al trabajo de esta familia compuesta por D. Paco Pastor Blasco y Dña. Carmen Soler Arbona, junto con sus hijos, la vivienda se conserva y está protegida frente al vandalismo que cabría esperar en estos tiempos en los que La Princesa se encuentra abandona y olvidada.