La finca Morote, es una magnífica pieza de la arquitectura rural tradicional ubicable en el tránsito de los siglos XVII a XVIII, cuando su epónimo D. Pere Morote, recibió de manos del Conde de Villafranqueza, el dominio útil de sus tierras y una tanda de agua de la balsa de origen islámico de la partida de Orgegia (Alicante) declara Bien de Relevancia Local.

La finca Morote, constituye en sí misma un valioso museo de la antigua Huerta de Alicante. El cultivo que se trabaja es de olivos centenarios, almendros, cereales, vides de distintas variedades que se recuperaron de la zona y el cultivo hortofrutícola.

La finca Morote, además de las tradicionales dependencias de la vivienda, existe una variada colección de aperos de labranza y otros enseres. Posee una moderna almazara y otra antigua en uso, con dos cups para el pisado de la uva y una bodega con toneles de gran antigüedad, donde se sigue elaborando vino a partir de las variedades autóctonas de uva. Actualmente el conjunto de la finca está declarada Bien de Relevancia Local.

A principios del siglo XX en plena crisis de la producción vitícola a consecuencia de la plaga filoxera, la familia Morote solventó dicha desgracia, salvando los viñedos de esta finca gracias a la adquisición en Castalla (Alicante) de cepas de vides híbridas sobre las que se injertaron las variedades autóctonas, consiguiendo proteger unas 20 variedades. El resto de viñedos de la Huerta alicantina sucumbieron a la plaga, perdiéndose la totalidad de la producción de vino fondillón. Lo curioso fue que en pequeñas viñas del fondillón en secano situadas en la partida de la Condomina o en fincas de El Cabo, que tal plaga no les afectó.

¿Sabías qué…?

La finca Morote, oasis de la cultura tradicional en un entorno sometido a fuertes presiones desarrollistas, es la expresión viva de la forma de vida tradicional que alimentaba el sistema de regadío de la Huerta alicantina, poniendo de manifiesto el extraordinario valor de este centenario sistema, y de los elementos culturales a él vinculados. Resaltando también su valor medioambiental y natural.

Son conocidas las diferentes actividades agrícolas en el transcurso de encuentros culturales y etnológicos que desarrolla los actuales propietarios en colaboración con la Universidad de Alicante; siendo su base la trilogía mediterránea. La siembra con arados tirados por caballerías, la siega a mano, la trilla del cereal, la vendimia, la “calcigada” o pisado de la uva, la elaboración del vino o la puesta en marcha de la antigua almazara (1690) para la obtención de aceite tirada por una caballería, son actividades que nos retrotraerían a trabajos de siglos pasados.