A pesar de las numerosas reformas, la finca Villós aún conserva elementos originales como el amplio vestíbulo, de planta rectangular y dividida en dos crujías, comunicadas mediante un arco de medio punto. La fachada principal tiene composición simétrica aunque en las últimas intervenciones, se ha añadido un pórtico de piedra artificial, que se transforma en balcón en el primer piso. Lo mismo ha ocurrido en la fachada este, ganando un maravilloso espacio a la sombra del pórtico. 

De la cubierta inclinada a dos aguas, sobresale una torreta. Los elementos ornamentales destacables son las pilastras sobre impostas de orden toscano donde se apoya el arco del vestíbulo, el antepecho de hierro forjado y pasamanos de madera de la escalera interior. En cuanto a los elementos de la fachada, destacan el perfil curvilíneo de los balcones y los diferentes relojes situados en las distintas fachadas así como los aleros de bardos cerámicos, dispuestos en 45 grados. En la actualidad, se encuentra integrada en un amplio jardín con pinada.