La tradicional Huerta alicantina comprende los términos municipales de Alicante, El Campello, Mutxamel y Sant Joan d’Alacant. Este singular espacio fértil se sitúa en un llano litoral al NE del perímetro urbano de la capital de la comarca de L’Alacantí, enmarcado al norte por las lomas de Xixí y las sierras de Bonalba y Ballestera; al NW, con los terrenos que enlazan con los llanos de San Vicente del Raspeig; al este por la costa de la playa de Sant Joan d’Alacant; al SW, por las colinas del Calvario, les Llomes del Garbinet y Lloma Redona, pudiéndose observar al oeste de Tángel las elevaciones de les Llometes y al sur, una banda costera formada por Serra Grossa, Cap de les Hortes y les Llometes del Far.

El río Montnegre surca este paraje de calizas negras; es definido como un río-rambla. Esta inestabilidad, que se mantuvo hasta los primeros lustros del siglo XIX, se puede identificar gracias a las rogativas ad petendam pluviam o pro pluvia y pro serenitate para calmar y serenar las aguas respectivamente, a los memoriales e informes realizados para las instancias políticas y a los datos procedentes del análisis de las series diezmales y de las fluctuaciones de los precios de los productos agrícolas.

Por tanto, esta sociedad agrícola ha estado, a lo largo de los siglos, ligada al caudal irregular del río Montnegre y al sistema de riego que se ha construido y conservado a lo largo de estas centurias. Dicho sistema comprende el pantano de Tibi, y que cerraba sus compuertas el 13 de octubre de 1593; y los assuts ubicados en el término municipal de Mutxamel: Les Fontetes, datado documentalmente desde finales del siglo XV y reconstruido a principios del siglo XIX, Nou, obra aprobada el 21 de junio de 1377 por el rey Pedro IV, aunque hacia 1578 el Consell alicantino determinó un nuevo azud, y El Campello, existente desde finales del siglo XVIII.

Finca Morote

Este sistema de regadío dio lugar a cultivos variados donde despuntaban los perales y las higueras, los olivos de la variedad de los grosales, viñas, almendros, algarrobos, granos, barrilla, seda y otras producciones o la plantación de moreras, palmeras, panizos y garbanzos. En Benimagrell se cultivó el cáñamo, el lino y el arroz. Entre todos estos productos, se encuentra el vino que alcanzó su momento cumbre a finales del siglo tras la firma de diferentes tratados comerciales con los galos, tras ser diezmados sus cultivos por la filoxera en 1877 y en 1882. Estos tratados tuvieron validez por diez años, pero la llegada de la mencionada plaga a estas tierras, el final de pacto en 1892, la recuperación de los viñedos galos y la creciente producción argelina dieron lugar a que apareciera una grave crisis en la Huerta alicantina.

NUESTRA HISTORIA
Grabado Huerta de Alicante por Cabanilles en “Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia”. 1795-1797

¿Sabías que…?

La riada de 13 de noviembre de 1697 rompió unos maderos en el pantano de Tibi y abrió una brecha de 10 x 8 metros a unos 30 metros del cauce, aunque el Marqués D. Jorge Próspero Verboom -prestigioso jefe del cuerpo de ingenieros militares creado por Felipe V- creía que la enorme brecha era consecuencia del sabotaje llevado a cabo por los propietarios del Agua Vieja.

Tras la reparación, el 4 de diciembre de 1738 se cerró el portón para que el pantano pudiera comenzar a embalsar de nuevo el agua y regular, de esta manera, el riego en la Huerta de Alicante.

La riada de 17 de agosto de 1789 rompió los azudes de Mutxamel y de Sant Joan d’Alacant e inutilizó la acequia Mayor al rellenarla con los arrastres, según el informe del juez administrador del pantano Antonio Montenegro.

Pantano de Tibi
Pantano de Tibi (Alicante)

La riada de 7 de septiembre de 1793 superó la terraza del pantano de Tibi unos tres metros arruinando el aliviadero y el puente. A su reparación alude el monolito junto al puente con la inscripción: “CAROLVS IV / PATER PATRIE / PONTIS; VIAMQUE ROTIS / PROVEXIT / A. (NNO) D. OMINI) MDCCXCV”. Además, arrancó el azud de Les Fontetes y su casamata, arrasó campos, caminos y ocho molinos harineros dejaron de funcionar. La riada de 11 de abril de 1794, destruyó el Molí Nou y amenazó con caer sobre la acequia Mayor.