La Feria de Santa Faz se celebra en torno al jueves posterior a la octava de Pascua (dos jueves después de Jueves Santo), día en el que la ciudad y la Huerta de Alicante celebran la fiesta de la reliquia y conmemoran el milagro de La Lágrima ocurrido en 1489. Dos romerías tienen lugar en esta celebración, una alicantina, el jueves desde la capital, y otra posterior, el domingo desde Sant Joan d’Alacant. Durante cuatro días se celebra la Feria tradicional con puestos de artesanía, alimentación y atracciones en las calles del Llogaret y Sant Joan.

monjas Sant Faz
Monjas ofreciendo artículos religiosos durante la festividad

Romería desde Alicante

En la actualidad se trata de una cita anual obligada que reviste de gran tradición y que se ha ido adaptando con el paso del tiempo hasta nuestros días. Los actos principales se viven el jueves cuando se celebra la romería con la réplica de la Santa Faz que parte a las ocho de la mañana desde la Concatedral de San Nicolás o el Ayuntamiento de Alicante, y tras atravesar parte del casco antiguo, recorre la Nacional 332 hasta llegar al Monasterio de La Santa Faz. Algunos peregrinos van vestidos con el blusón típico huertano y un pañuelo al cuello con diseño de cuadros con los colores blanco y azul. Otro elemento esencial son las varas de cañas con romero que acompañan al caminante. La comitiva oficial con las autoridades civiles y eclesiásticas sale desde la Puerta Negra de la Concatedral de San Nicolás y porta una réplica de la reliquia.

Santa Faz
Interior Santa Faz

Concurren familias, grupos de amigos, asociaciones y representantes festeros, acompañados por la dolçaina y el tabalet, cabezudos y gigantes como Nicolauet i Remeiets, que llevan los nombres de los patronos de la ciudad.

Es curiosa e interesante la predisposición diversa de los asistentes. Algunas personas van rezando, otras cantando, otras hablan y otras beben, especialmente los más jóvenes que compiten en los últimos años por llevar el carro más decorado y repleto de bebida. A mitad de camino, cerca de una finca conocida como Lo de Díe se realiza la paraeta o descanso dentro del término municipal de Alicante, en el que los participantes en la romería consumen rollitos de anís y mistela, obsequio de una asociación conocida como Pa i Dolços.

Fachada Santa Faz
Fachada Santa Faz

Desde allí prosigue la peregrina hasta el poblado de Santa Faz. La mayoría de los peregrinos entran en el monasterio, aunque otros se encaminan hacia los campos cercanos, Sant Joan, o la playa. Las calles de Santa Faz ya están siempre repletas y llenas de vida gracias a los puestos típicos de la feria que tradicionalmente son una parte fundamental de la celebración.

La comitiva oficial se introduce en el monasterio hasta llegar al camarín para proceder a la extracción de la reliquia. Se sigue para ello un protocolo establecido por disposición del Rey Carlos II, por el cual se deben utilizar cuatro llaves para abrir el tabernáculo o sagrario donde está

La Santa Faz, dos llaves custodiadas por el Ayuntamiento de Alicante, y otras dos, por la abadesa del monasterio. El secretario municipal lee el acta que empieza siempre con la fórmula: “en la muy ilustre y siempre fiel y heroica ciudad de Alicante (…) se reunieron el Muy Ilustre Cabildo de la Santa Iglesia Concatedral de San Nicolás y las autoridades municipales…”. El encargado de abrir el tabernáculo es un concejal del Ayuntamiento de Alicante electo como Síndico de La Santa Faz. Una vez la reliquia es extraída de su camarín, y al calor de los gritos y súplicas de misericordia, es trasladada a la plaza y colocada en el altar donde se celebra la misa de la peregrina, que concluye con la bendición al pueblo con La Santa Faz.

Santa FazAcabada la misa se devuelve La Santa Faz a su camarín donde comienza un incesante paso de peregrinos, devotos y curiosos que pasan por delante de la reliquia en una interminable fila que se repite durante los tres días siguientes.

La Feria

La jornada es festiva y muy completa y es habitual comer ese día en los alrededores, en los puestos de la Feria a la sombra de pinos y cipreses o acampando en los campos cercanos, entre olivos y algarrobos disfrutando de un típico día en la que los reyes de la gastronomía son la tortilla de patatas, la carne con tomate frito, las sardinas, los salazones, el embutido o las habas, integrantes del típico esmorçaret alacantí. Tampoco muchos perdonan la paella, especialmente de carne y verduras, bien maridada con vino alicantino. Entre los postres, y convertidos en un producto habitual de la Feria, no pueden faltar los dátiles, el turrón y el mazapán siempre acompañados con el vino dulce.

Los puestos o paraetes de la feria presentan gran variedad, destacando especialmente los de artesanía tradicional como los de alfarería producida en Agost, que siempre han estado situados frente al Monasterio. Botijos, xiulets, campanitas e innumerables objetos de decoración artesanal ocupan estos puestos regentados por varias generaciones de familias. También son tradicionales los puestos de turrones y dulces típicos en los que nunca faltan, gossets de massapà, pan de dátil o higo, turrón de novia o tortas de almendra. No obstante, los niños como desde siempre siguen decantándose por las manzanas de caramelo, el algodón de azúcar o la caña dulce. Otros puestos habituales a la cita son los de dátiles, pudiendo encontrarlos de todos los colores, procedencia, naturaleza y sabores, los de artesanía de madera, destacando los típicos gaiatos de diversos tamaños, o los de ollas, cacerolas o sartenes. Por supuesto hay también gran variedad de puestos de artículos religiosos especialmente dedicados a La Santa Faz, que esos días compiten con la pequeña tienda de las hermanas clarisas en el interior del Monasterio. Para completar el cuadro de la Feria no pueden faltar nunca tómbolas con premios asegurados, churrerías, establecimientos portátiles de restauración donde podemos comer o picar algo, y la feria de atracciones con sus coches de choque, alfombras voladoras, cazuelas diabólicas, monos gigantes y trenes fantásticos.

Romería desde Sant Joan

Todo este carácter festivo se prolonga como hemos referido hasta el domingo siguiente, día en el que acuden más personas. Este día desde Sant Joan parte la romería que arranca de la plaza de la Constitución y recorre el antiguo Camino de Lloixa por donde transcurrió la primera peregrinación de 1489. Muchos vecinos participan en el acto, especialmente numerosos peñistas y representantes de las fiestas acompañados por la dolçaina i el tabalet. No falta la típica paraeta a mitad de camino con su mistela y rollitos. Tras recorrer todo el camino, la comitiva llega a Santa Faz y se inmiscuye en el ambiente de la feria, que ese día sigue repleta de visitantes, muchos de éstos procedentes de localidades de toda la provincia.

Santa Faz
Romería desde Sant Joan d’Alacant

¿Sabías que…?

La celebración de la feria provocó importantes conflictos entre la ciudad de Alicante y la entonces Universidad de San Juan y Benimagrell, en lo concerniente a la jurisdicción de los términos de cada uno. En el caso de Santa Faz siempre existieron problemas con la delimitación territorial y en numerosas ocasiones se produjeron incidentes como en 1772 cuando las autoridades de Alicante demandaron al alcalde y alguacil de San Juan por entrar portando sus varas jurisdiccionales en la Feria de La Santa Faz, reclamando la jurisdicción hasta la pared del monasterio como había establecido una división previa. El pleito se saldó a favor de Sant Joan al sancionarse la demarcación hasta la pared del templo en 1780.

En la actualidad se mantiene esta misma división entre los términos de Sant Joan y Alicante, de modo que la pedanía de Santa Faz se encuentra dividida entre ambos municipios. La mayoría de los puestos de la Feria se asientan dentro del término municipal de Sant Joan d’Alacant.