La torre es maciza en su planta baja. Se accedía a su interior mediante una escalera manual que comunicaba con la primera planta. De esta forma se mejoraba la defensa de la fortaleza en caso de ataque. Desde la planta primera se puede ascender a la segunda planta y de ésta a la terraza de cubierta. La base es de mampostería enlucida y las esquinas están realizadas con sillares de refuerzo. La torre cuenta con varias aspilleras a diferentes niveles en todas sus fachadas. Existe una ermita en el conjunto que conserva pinturas con alegorías a la justicia divina, las virtudes teologales y varios angelotes.

La edificación residencial se articulaba mediante un gran vestíbulo que aún mantiene dos arcos de medio punto. Hacia la parte izquierda se encuentra un almacén que también fue utilizado como establo. Al fondo de la planta baja se encontraban las dependencias del servicio de la casa. El espacio superior estaba destinado a los señores de la finca. Existe un semisótano que conserva la bodega, espacio muy importante donde se elaboraban numerosos vinos. En la parte trasera de la casa existía una gran balsa de agua, corrales y varias almazaras.

Completaban la finca extensos huertos de olivos, algarrobos, higueras, almendros y frutales, regados con el agua procedente de la hijuela de Ansaldo, integrante de la red de acequias de la Huerta de Alicante.

La finca recibe su nombre de la familia Ansaldo, que procedía de Génova y llegó por primera vez a Alicante durante la reconquista en el siglo XIII, momento en el que recibió varias posesiones en Almoradí. En el siglo XV, parte de la familia emigró a América y otra a Cartagena (Murcia), atraída por las condiciones socioeconómicas de la ciudad. Ya en el siglo XVII la familia se asentaría definitivamente en Alicante donde se dedicó a la actividad comercial, especialmente a la exportación de vinos.

En la actualidad, existen diferentes propuestas por parte de la municipalidad para abordar la restauración y puesta en valor de la Finca Ansaldo, como espacio de uso cultural, o como centro de interpretación de las Torres de la Huerta. El conjunto está declarado Bien de Interés Cultural.

¿Sabías que…?

D. Juan Agustín Ansaldo, el fundador de la finca, era visitador real por lo que tenía numerosas posesiones a lo largo y ancho de la provincia y en la capital. Fue tal su estatus que se ganó el derecho de ser enterrado en la entonces Colegiata de San Nicolás de Alicante. El hijo de D. Juan Agustín, llamado D. Henrique, alcanzó el cargo de Jurat en Cap del Consell de la ciutat en Alicante. El linaje de la familia está repleto de personajes ilustres, como D. Agustín Ansaldo, fiscal del Rey en la Huerta de Alicante en el siglo XVIII. Otro personaje insigne de la familia fue D. Ignacio Ansaldo, que se convertiría en capitán de las milicias urbanas en la Guerra de la Independencia en Alicante.

En 1852 nace en la Finca Ansaldo de D. Manuel Gómiz, que sería alcalde de Alicante entre 1890 y 1893. D. Manuel era descendiente de la familia, pero el hecho de haber nacido en la finca fue determinante para que le apodaran con el nombre de Ansaldo. La ciudad de Alicante le dedicó un paseo junto al mar y en 1893. En la finca se colocó una placa hoy desaparecida en recuerdo de este personaje. El Sr. Gómiz era uno de los mayores contribuyentes de la provincia de Alicante. En 1977, D. Manuel Montesinos Gómiz uno de los últimos descendientes de la familia y alcalde de Alicante en la postguerra, vendió la finca a una promotora inmobiliaria.

El conjunto actualmente es propiedad municipal. Numerosas asociaciones ciudadanas, como Camins Sant Joan d’Alacant y Lloixa, contribuyen mediante visitas guiadas y publicaciones especializadas a mantener vivo su recuerdo. El devenir futuro de Finca Ansaldo también depende de las acciones comprometidas de ciudadanos anónimos. Recorre Sant Joan d’Alacant y no dejes de acercarte a ver lo que un día fue Finca Ansaldo.